En el inicio del fin de semana pasado, el espacio del Estrecho de Sonda, entre las islas de Sumatra y Java, volvió a estremecerse. El volcán Anak Krakatoa protagonizó una explosiva erupción que iluminó la noche y que terminó por sentirse a cientos de kilómetros de distancia. Ocho aeropuertos fueron cerrados por la actividad volcánica y miles de pasajeros tuvieron que alterar sus cronogramas.
Indonesia cancela 467 vuelos por una erupción volcánicaIndonesia sufre las consecuencias de la erupción desde el viernes pasado. El aeropuerto internacional de Yakarta debió suspender sus vuelos, afectando a 270.000 pasajeros. Además, otros aeródromos de Indonesia suspendieron su actividad al menos hasta el lunes por la tarde debido a la columna de ceniza que alcanzó los 15.000 metros de altura.
En 1883, el volcán Krakatoa se autodestruyó, dando origen a su volcán “hijo”, el Anak Krakatoa. Ambos comparten la misma caldera submarina que dejó la explosión del Krakatoa original y, por lo tanto, la misma fuente de magma. El nacimiento del segundo volcán se dio recién en 1927, cuando emergió una nueva isla entre las aguas del océano. Se estima que el Anak Krakatoa aumenta cinco metros por año debido a las constantes erupciones.
Cancelación de vuelos por la erupción del volcán
Además de reducir la visibilidad en la atmósfera, la ceniza volcánica puede causar daños severos en los motores de los aviones y bloquear sistemas electrónicos. En el caso particular del Anak Krakatoa, la ceniza representa una mezcla abrasiva para las aeronaves.
“La vibración y las ráfagas acústicas registradas en varias provincias corresponden a ondas sonoras de baja frecuencia generadas por la intensa erupción del Anak Krakatoa en el estrecho de Sonda”, informó Lana Saria, directora de la Agencia Geológica del Ministerio de Energía y Recursos Minerales de Indonesia.
La composición de la ceniza volcánica del Anak Krakatoa
El volcán Anak Krakatoa liberó una mezcla peligrosa que puede generar graves daños en un avión. La ceniza se compone de fragmentos de roca pulverizada y tefra, fragmentos de materiales sólidos en partículas finas –de menos de 2 milímetros de diámetro–, lapilli –fragmentos de tamaño entre 2 y 64 milímetros– y bombas o bloques –que pueden superar los 64 milímetros de diámetro y suelen caer cerca del cráter–.
Nueva erupción del volcán Etna deja varados a cientos de turistas: el cráter que puede modificar todoLas partículas más pequeñas son altamente abrasivas para otros sólidos. El punto al que se reduce el material puede tener el efecto de una lija microscópica en los motores que succionan el aire. Cuando ingresan, las altas temperaturas funden el material y transforman la sílice en cristal líquido. Esta sustancia, una vez adherida a los motores, puede congelarlos y apagarlos en pleno vuelo.